¿Qué sucede después de la muerte?

Esta pregunta es interesante, porque todas las personas que han vivido hasta ahora lo han tenido que experimentar, y nosotros también moriremos un día (si Cristo no viene antes). Por eso vale la pena aclarar esta cosa a la luz de la Palabra de Dios.
Para que se pueda analizar el asunto, hay que entender lo que es el hombre o como esta formado. Según la Biblia un hombre consiste de cuerpo, alma y espíritu (1.Ts.5:23)
Vamos a ver como se originó el hombre:
"Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente."(Gn.2:7)
El alma del primer hombre, Adan, no existia antes que el cuerpo hecho del polvo de la tierra y soplo de Dios se unieron. Dios no pusó ningun alma separado viviente al hombre. El cuerpo y el alma no son separados.
La vida del alma depende de la presencia del espíritu de la vida. Por eso en la muerte el alma, o sea, toda la persona vuelve al polvo de la tierra pero el espíritu vuelve a Dios, quien lo ha dado (Ecl.12:7).

Todos mueren.
Según la Biblia un hombre no es un hombre, ni en esta vida ni en la venidera sin el cuerpo. El cuerpo sin el espíritu esta muerto (Stg.2:26) y no puede haber ninguna vida del alma sin el cuerpo y el espíritu.
Si la cosa es tan simple, ¿por qué hasta la gran mayoria de los cristianos que creen en la Biblia creen que los muertos viven? Vamos a ver la cosa más detalladamente, ¡acompañanos!

Hay 3 lineas basicas en la cuestión del destino de los incrédulos:
  • A los incrédulos les espera un sufrimiento eterno.
  • En el fin todos reciben la misericordia.
  • El destino final de los que no se arrepienten y de los que rechazan de arrepentirse es la aniquilación total de la existencia.
La base de las dos primeras opiniones es la fe en la inmortalidad innata del hombre, mientras la ultima idea se basa en la convicción según que el hombre en si mismo no tiene esta cualidad, sino que su posible inmortalidad esta caracterizada por ser condicional. Según el testimonio de la Biblia y de la historia, justo la ultima opinión ha estado reinando tanto durante el Viejo y el Nuevo Testamento. Los judios y los primeros cristianos tenian la idea según la cual la inmortalidad es una caracteristica que pertenece unicamente para Dios, como se ve en la palabra de Pablo a Timoteo:
"...y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad;" (1 Tim.6:16)
La palabra inmortal no se menciona en el Viejo Testamento, pero Isaias afirma que "el Dios eterno es Jehová" (Is.40:28)

Un poco de la historia
Por causa de la influencia de un filósofo griego Platon, la doctrina de la inmortalidad del alma pudó entrar en el judaismo. A eso de los años 200 a.C. empezarón a desarrollar las dos escuelas. Los macabeos (desde 166 a.C.) presentarón la idea de que se podia orar por los muertos y que el hombre tiene una innata inmortalidad. Otra secta del judaismo, sin embargo, mantuvo la interpretación literal del Viejo Testamento apoyando la idea de la aniquilación de los impios y del ser mortal del hombre. Esta linea esta representada también por Los Manuscritos del Mar Muerto. Demuestran que los integrantes de la congregación judía de los esenios guardaban la idea, segun la cual solamente los justos heredarán la vida eterna, mientras los impíos serán aniquilados, hasta tal punto que dejarán de existir. La primera muerte es por su naturaleza sueño profundo inconsciente, de lo cual pasará la resurrección, cuando los justo serán recompensados y los pecadores castigados. No obstante de todas formas parece que por la influencia de la filosofía griega hasta el tiempo de Jesús la idea de la inmortalidad natural del hombre ya habia encontrado una base firme en el judaismo.
Jesús y los apostoles quedaban en sus ideas sobre la muerte y el juicio en la información del Viejo Testamento. Lo mismo hacian también los Padres de la Iglesia sin tomar en cuenta algunas pocas excepciones. Entre estos estan p.ej. Clemente de Roma, Barnabas, Ignacio de Antioquía, Hermas, Didaké, Tatianus, Teofilo de Antioquía y Justino Mártir (murió en el año 165), quien justificó su idea con toda claridad diciendo entre otras cosas lo siquiente:
"Porque sólo Dios no ha sido creado y es imperecedero y por lo tanto él es Dios. Pero todo lo demás después de él se ha creado, y es efímero. Por esta razón las almas mueren y son punibles"
La herejía gnostico-maniqueo y su intrusión en la iglesia cristiana en estos tiempos despertó especialmente al obispo de Galo Irenaeus (130-202 dC) a defender la doctrina correcta sobre la naturaleza y el destino. La idea básica de Irenaeus fue el universo libertado de pecado y el sufrimiento. Esto requiere la destrucción definitiva del pecado y de los pecadores, las potestades del mal y demonios y por otra parte el regreso de los justos. Hizo hincapié en que los seres humanos pueden obtener la inmortalidad sólo por la misericordia y el poder de Dios. En cuanto al destino de los impíos, es según Irenaeus eterno por sus consecuencias. Así pues, la pena máxima es abolir el derecho de existir. Su privación para siempre es sinónimo de castigo eterno. El hombre puede conseguir la inmortalidad según Irenaeus en la resurrección. Hizo hincapié en el hecho de que el hombre ha sido creado para la inmortalidad, pero es todavía por su ser un mortal, y aún no tiene esta inmortalidad.
También Novatianus de Roma (210-281 dC), y Arnobius en África eran sustanciales apoyantes de la doctrina condicional de la inmortalidad. Después de esto en la historia se encuentra cada vez menos los apoyantes de la doctrina condicional de la inmortalidad. Entran en la escena ahora los defensores de la inmortalidad innata del hombre.
El primero, que declaró la inmortalidad innata del alma como una doctrina cristiana, parece ser Atenágoras de Atenas (127-190 dC). Su enseñanza recibió gran apoyo de Tertullianus (murió 240 dC), quien aumentó en ella la doctrina del sufrimiento eterno de los impíos. El entendió que el alma es una entidad separada del cuerpo, en sí mismo inmortal. Por otra parte, de todas formas, el alma muere sufriendo el castigo en la inmortalidad(!).
El teólogo más influyente de la iglesia, el obispo de Hipona Agustín (murió 430 dC), aprobó la doctrina de la inmortalidad de todos los almas y del sufrimiento eterno de los impíos de Tertullianus. Por lo tanto, es fácil de entender cómo esta doctrina originalmente completamente extraña a la Biblia obtenia tan fuerte y duradera posición en la dogmática de la iglesia cristiana. Incluso hasta el día de hoy domina la percepción y el pensamiento religioso de millones de personas y deja su huella en las costumbres y la vida de ellos.
Al mismo tiempo se desarrollaba el universalismo o sea una tendencia ideológica de que al final todos van a ser salvos. Este tipo de doctrina exige un pleno malentendimiento de las verdades de la Biblia y el rechazo total de las verdades tales como la segunda venida de Cristo, la resurrección corporal, el fin repentino del mundo y el reino de los mil años. Sin embargo, esta enseñanza tiene una gran cantidad de seguidores, incluso en los tiempos modernos, por ejemplo en la Iglesia Evangélica Luterana.
Ahora, como vamos a ver de cerca este interesante e importante tema, nuestra autoridad de ninguna manera es principalmente la historia, ni la filosofía, sino la Biblia, que contiene el mensaje inmutable de Dios. Por lo tanto, dejar de lado todos los prejuicios distrayentes y sinceramente tratar de ver y entender lo que el Libro de los libros habla sobre el tema.
Hombre, por lo tanto, esta compuesto de cuerpo, alma y espíritu.
El Espíritu en la Biblia no significa ninguna personalidad independiente en el ser humano. Por ejemplo, el Nuevo Testamento buenos ejemplos de ello son p.ej. Lc.1:47, Lc.8:55, Lc.23:46, Hch.7:59, Mt.26:41, Hch.6:10 y 2 Tim.1:7.
La paga del pecado es la muerte
Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.(Gn.2:16-17)
El lenguaje aqui es muy clara y convincente. Desobediencia conduciría a la "muerte cierta" o sea a la destrucción total. Pero la serpiente torció el discurso de Dios en su totalidad y presentó el argumento de "No moriras..." Usted probablemente está consciente de la historia.
Como el resultado de la desobediencia de Adan y Eva, toda la creación quedó bajo maldición.
Dios le dio una segunda oportunidad
La misericordia y el amor de Dios se manifiesta en el hecho que Dios no rechazó definitivamente al hombre, sino le dio una segunda oportunidad. La profecía de la simiente de la mujer, que heriria la cabeza del serpiente (Gen.3:15), fue la primera luz del evangelio. La verdad es que ya no eliminaria la amenaza de la muerte, pero ofreceria la salvación por medio de un sacrificio sustituto. La parte humana en el tiempo, sin embargo, fue el retorno al polvo, del que fue tomado.
En ningún caso el castigo dado para la primera pareja humana no puede significar la vida en la inmortalidad. Tal afirmación es el mismo tipo de mentira que el convencimiento de la serpiente que "no moriras". Es volver las cosas que son verdad al reves, tal vez sólo por el prejuicio de que el alma supuestamente tiene que ser inmortal a pesar de que la palabra alma (hebr. nefes, gr. psykhee) nunca aparece en la Biblia junto con la palabra inmortal. Igualmente errónea es la creencia de que el espíritu que Dios pusó al hombre sea la vida de Dios inmortal. El mismo aliento de la vida, pertenecía a todos los creados, también a los animales. No se trataba de alguna vida imperecedera de Dios, sino de un principio que sostiene la vida, que todos tienen igual (Ecl.3:19). Este espíritu no es apto para la eternidad, a menos que Dios no le puede dar su propia vida, que se lleva a cabo por el nuevo nacimiento (Jn.3:5).
Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento certifica que "el pago del pecado es la muerte" (Rom.6:23). Pero la muerte no es la vida, sino su antítesis.
Hay dos muertes
Según la Biblia y la experiencia humana de la vida, todos debemos morir una vez (Hebr.9:27). La primera o sea la muerte natural es sin distinción parte de los justos como los impíos (Room.5:12). Esta primera muerte no es castigo por los pecados personales, pero es una consecuencia de la pecaminosidad general de la raza. Morimos porque somos descendientes de Adan quien cayó. Sin embargo, esta muerte no es la muerte final. Por eso la Biblia en muchas ocasiones la llama "sueño". No quiere decir que literalmente sea un sueño habitual, sino más bien por el hecho de que a esta primera muerte sigue la resurrección para todos (Jn.5:28,29). Pablo dice la cosa como sigue:
"Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados." (1 Cor.15:21-22)
Tanto la primera muerte como la primera resurrección son debido a factores independientes de nosotros. Si morimos por el pecado de Adán, de la misma manera sin nuestro propio merito somos resucitados por el otro Adán, el Cristo. Para los impíos la resurrección será la resurrección de condenación, mientras para los que han creído en Cristo, será la resurrección de vida (Jn.5:29).
Los que han sido despertados para la resurrección de condenación experimentarán entonces la muerte final, o sea la s e g u n d a muerte, lo que significa la pérdida irrevocable de toda la vida y la existencia (Mt.10:28 Mal.4:1, Ap.20:14). La cosa se puede decir de tal manera que los impíos morirán primera vez en su pecado, pero la segunda vez por el pecado, porque no han recibido y tenido para sus propias vidas al Salvador, que murió para reconciliar sus pecados personales (Ap.20:5,6, Ez.18:26)
La primera muerte no podemos evitar. La excepcion son los santos que, cuando Cristo viene, van a ser transformados vivos al estado glorificado (ver 1 Cor.15:51). Una cosa, sin embargo, podemos elegir. Nosotros mismos podemos resolver y elegir, si moriremos nuestra primera muerte en Cristo, salvo, o en nuestros pecados y sin salvación.
La primera muerte

Vamos a considerar ahora la cuestión que ha sido escrito y hablado mucho y de que las ideas son muy contradictorias. El espiritismo afirma haber encontrado la respuesta y declara que no hay muerte, sólo un cambio de formato de la vida a otro. Según ello el cuerpo humano, eso sí, queda en la tumba, pero el alma va al cielo, o asi llamado estado intermedio, donde sigue viviendo.
La Biblia en lugar de eso habla de la primera muerte como un sueño, de la cual se despierta ya sea a la salvación o a la perdición (Jn.5:28,29). Si queremos hablar de un "estado intermedio", encajaria en este contexto, siempre cuando Usted recuerde, que no se concede a ello ninguna vida consciente o actividades, que la Biblia enseña claramente que se han terminado. El estado en la muerte es el mismo para todos, tanto para los buenos como los malos, y es compararable a un descanso inconsciente. Se dice que la resurrección es despertar de este sueño.
Job dice: "Así el hombre yace y no vuelve a levantarse; Hasta que no haya cielo, no despertarán, Ni se levantarán de su sueño." (Job 14:12)
Salmista dice: "Alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte" (Sal.13:3)
Y según el profeta Daniel "Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para verguenza y confusión perpetua" (Dan.12:2). La palabra "los que duermen" se ha traducido de la palabra de hebreo cuyo verdadero significancia es dormir.
La Biblia no hace en ninguna parte diferencia entre el sueño de los buenos y de los malos. Ambos duermen. La palabra dormir incluye también la idea de despertar o sea resucitar. Así, David vio el día en que se vería la cara del Señor cuando despierte a la semejanza del Señor (Sal.17:15).
El profeta Isaías presenta un mensaje lleno de esperanza: "Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. !!Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos." (Is.26:19).
Cuando fue muerto Lázaro, un cercano de Jesús, dijo Jesús a sus discipulos: "Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarlo".(Jn.11:11). Este despertamiento significo resucitarlo de entre los muertos. Es difícil comprender que se mencione la muerte tantas veces, sobre todo en el Nuevo Testamento, como un mero eufemismo o una expresión simbólica, sino más bien un concepto, que lo más simplemente y naturalmente, pone de manifiesto el hecho de que la primera muerte no es el final e irrevocable muerte, que será parte de los que no se han arrepentido de sus pecados. Esta seguido por la resurrección, que es la única ruta para el destino final de cada uno de nosotros. Los muertos estan en el Seol
En el Viejo Testamento se menciona la palabra seool (el Seol), lo que significa el lugar de descanso de todos los muertosk. Allí reina la oscuridad y el silencio. No hay ningún tipo de vida. Es el punto final de la vida temporal, donde toda la actividad se detiene. Tanto los buenos como los malos van allí sin distinción. Por lo tanto, Eclesiastes dice para los que siguen vivos: "Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría." (Ecl.9:10)
Seool es, pues, el lugar de la muerte y no de la vida en ningún modo.
La palabra del griego que en el Nuevo Testamento corresponde a seool es hades. Esta palabra se menciona en el NT 10 veces y esta siempre combinado con la idea de la muerte.
Según el testimonio del Nuevo Testamento los muertos descansan o duermen en sus tumbas. Se dice de Esteban, el primer mártir, que hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban e hicieron gran llanto sobre él (Ap.t.8:2). Entonces, Esteban fue a la tumba, no al cielo.
Pedro quien predicó en el poder del Espíritu Santo testificó de David diciendo: "Porque David no subió a los cielos" y "su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy." (Hc.2:34,29). El mejor ejemplo es, sin embargo, la muerte de Jesús. El gustó la muerte por todos. En su muerte Cristo se dirigió al Hades y estaba allí hasta su resurrección.
Un pasaje problemático: ¿cómo habria que entender 1 P.3:18-20?
"Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua." (1 P.3:18-20)
El texto plantea la pregunta: ¿Por qué Cristo fue vivificado en espíritu, si ya lo estaba durante todo el período de la muerte? Pedro en particular dice justo que Cristo "siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu". El propio testimonio del Señor resucitado y glorificado se escucha de esta manera: "yo soy el que vivo, y estuve muerto" (Ap.1:18).
Esto indica que Cristo no podía estar vivo entre su muerte y su resurrección. Porque de lo contrario, diciendo que "vivificado en espíritu" pierde su significado. Quien ya esta vivo, ya no hay necesidad de volver a hacerlo. No hay que olvidar la verdad basica del cristianismo es que Cristo realmente murió.
Toda la redención y la reconciliación esta basado en el hecho de que Cristo realmente ha muerto. Sin esto lo que pasó en Golgata sólo sería una especie de abracadabra, que no tendría ningúna significancia para nuestra salvación. Nuestros pecados estarian todavía sin reconciliación, y no tendríamos la esperanza de la vida eterna.
Esta palabra de Pedro sobre los espíritus, para quienes Cristo predicó debe ser entendida como a) los espíritus no serian espíritus sin cuerpo sino personas a quienes Noé predicó "en el Espíritu de Cristo" o b) Cristo habria predicado despúes de su resurrección para los angeles caidos (mencionados en el Libro de Enoc apócrifo). En el texto no se dice que la predicación hubiera pasado necesariamente durante la muerte.
Cristo el único proveedor de la vida

El mensaje básico de la Biblia es la salvación a través de Cristo. En el Antiguo Testamento este mensaje es todavía escondido. Sus profecías hacen referencia para el futuro. El Nuevo Testamento a su vez, habla de su cumplimiento. La persona de Jesús, su vida y sus enseñanzas mostrarón que el tiempo mesiánico habia llegado.
A las tareas de Jesús como el Mesias prometido pertenecíó a mostrar también el mandato divino para sanar enfermos y despertar hasta los muertos. La muerte tenia que haber sido vencida primero en su propio ser y a continuación, en los seres humanos. Por lo tanto, podemos decir que el objetivo de la encarnación de Cristo era no sólo expresionar la naturaleza de Dios al mundo, liberar al hombre del pecado y recuperar la relación entre el hombre y Dios.

Uno murió por todos.
También incluía como una parte muy importante la adquisición de la vida eterna, interminable para nosotros y la destrucción de Satanás, y sus obras.
El evangelio de Juan en particular subraya el papel de Jesús como el único proveedor de la vida para el hombre pérdido. Justo esta vida (gr. dzooee) -la vida imperecedera que nunca acaba - es lo que con claridad diferencia al hombre salvo y santo de los perdidos, quienes no tienen esta vida.
Esa nueva declaración, que hay en el Nuevo Testamento en comparación con el Antiguo, es esencialmente sólo una declaración de la vida solo por medio de Cristo. Esta vida se convierte en el destino final del hombre por el renacimiento y la resurrección.
"El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida." (1 Jn.5:12)
La tragedia de la humanidad moderna es que piensan que son inmortales, aunque son sólo polvo y cenizas, que por el pecado están condenados a desaparecer. Algunas personas tienen tanta confianza en las posibilidades de la ciencia del futuro que se ofrecen a ser congeladas a si mismas siglos adelante en la esperanza de que la ciencia será capaz de revivirlos un día. Pero estas personas olvidan el hecho de que la vida eterna no es extensión de esta vida temporal, sino se trata de una vida totalmente diferente. Esta vida no puede darnos la ciencia, no la tecnología, sino sólo el que es el camino, la verdad y la vida. Él nos dice que si no nos nacemos de nuevo, desde arriba, no podemos ver el reino de Dios.
Algunos pasajes problemáticos:
La parábola del Hombre Rico y Lázaro (Lc.16:19-31)
Como base de esta parábola se afirma generalmente que los muertos viven una vida consciente, que todos tienen un alma inmortal y que el hombre cuando muere (o más bien su alma) vaya inmediatamente ya sea al cielo o a un lugar de tormento.
Para empezar hay que decir que esta parábola es el único pasaje del Nuevo Testamento, que presenta la persona en el Seol/el Hades sufriendo en las llamas del infierno. Ya este hecho plantea la pregunta de si tal caso individual es una razón suficiente para las conclusiónes que muchos han hecho.
Lo más probable es que Jesús aprovechó aqui una forma de pensar característica a la época, para presentar una enseñanza espiritual de tipo diferente. Uno casi podría decir que Jesús usó esta parábola deliberadamente para enseñar la gran verdad que el futuro del hombre se resuelve en el momento presente. En segundo lugar, quería enseñar la forma en que la riqueza debe ser utilizado correctamente. Además, la parábola presenta la importante verdad de que el destino eterno se decide en esta vida y no hay otra época de misericordia y despúes de la muerte nada puede cambiar su destino ya no.
¡NOTA! La Biblia todavía no conoce ninguna vida del alma sin el cuerpo y separado de ello. En la parábola se habla de los ojos que ven, de la lengua, que habla y está buscando alivio del dolor mediante el dedo del Lázaro. El cuerpo esta implicado.
Por lo tanto, se trata de una presentación alegórica basado en una leyenda.
Las palabras de Jesús para el criminal en el madero
"Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso." (Lc.23:43)
El texto original no tiene puntuación, por lo que igual de bien se puede suponer que Jesús le dijó: "De cierto te digo hoy que estarás conmigo en el paraíso." Las palabras "te digo hoy" a menudo se encuentran en el discurso de Dios en el Antiguo Testamento, por ejemplo Deut.6:6, Deut.7:11, etc.
Además en Jn.20:17 cuando Jesús se apareció a Maria Magdalena despúes de su resurrección, él dijó "No me toques, porque aún no he subido a mi Padre,..." ¿Ves? ¡La traducción "te digo que hoy estarás" es imposible!
Siempre en la interpretación de la Biblia hay que tomar en cuenta el testimonio de toda la Biblia, ya que no puede en modo alguno estar en conflicto con sí misma, y no es.
La segunda muerte

El concepto de "la segunda muerte" aparece en la Biblia solo cuatro veces y todos en el Apocalipsis:
"El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte." (Ap.2:11)

"Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años." (Ap.20:6)

"Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda." (Ap.20:14)

"Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda." (Ap.21:8)
En el Nuevo Testamento la segunda muerte significa, como los textos mencionados indican, la pena y castigo final, lo que los impios tienen que enfrentar. Esta pena se llevará a cabo después de que los impíos son despertados de la muerte en la segunda resurrección. Es el castigo de los pecados personales, que no son confesados ni rechazados y no a través de la fe en Cristo dejado que Cristo los redima.
Según el testimonio de la Biblia esta segunda muerte es, en efecto, la pérdida de la vida ofrecida como un don de la salvación para toda la eternidad. La segunda muerte no es la continuación de la vida a través de los tiempos. Es precisamente en este en que el mundo teológico se ha dividido grandemente. Hay quienes explican que la muerte significa vida y que el castigo final quiere decir la muerte en la vida o también la vida en la muerte. Otros enseñan que todos serán salvos.
Pero dejemos que la Biblia misma diga lo que realmente es el caracter de esta segunda muerte.
La lengua utilizada por el Antiguo Testamento demuestra claramente como la muerte, que se ha decretado para un alma que peca (Ez.18:4), representa una pérdida real de la vida y la vuelta al polvo, de que el hombre fue creado. "Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos." (Is.1:28); "y señálalos para el día de la matanza" (Jer.12:3): "Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados" (Is.66:16); "Mas los transgresores serán todos a una destruidos; La posteridad de los impíos será extinguida" (Sal.37:38); "Por tanto, Dios te destruirá para siempre; Te asolará y te arrancará de tu morada, Y te desarraigará de la tierra de los vivientes" (Sal.52:5); "Sean raídos del libro de los vivientes" (Sal.69:29)
Es difícil encontrar un lenguaje que describa de una forma más viva y real esta terminación de toda la existencia y la destrucción completa de lo que según la Biblia espera a los impios y los que se han apartado del Señor. Y es evidente que en estos y en muchos otros pasajes que hablan de igual manera, se entiende al hombre como totalidad. Será quebrantado totalmente, va a ser consumido totalmente. Toda la posteridad del hombre será extinguida, y no sólo la posteridad de una parte del hombre. Va a ser destruido para siempre, desarraigado de la tierra de los vivientes y raidos totalmente del libro de los vivientes.
La misma incondicionalidad de la devastación y la destrucción lo vemos también en el testimonio del Nuevo Testamento. Jesús mismo enseñó en muchos de sus presentaciones vivas y poderosas la destrucción completa de los impíos. Así que habla de la caida de una casa edificada sobre la arena (Mt.7:26,27), la cizaña que se recoge y se quema (Mt.13:30,40), de los peces que se echa fuera (Mt.13:48), de las plantas que serán desarraigadas (Mt.15:13), de las higueras no fructiferas que se corta(Lc.13:7), y del pámpano que se echa en el fuego, y arde (Jn.15:6).
En todos estos casos se habla del juicio definitivo. El árbol, que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego, dice Jesús (Matt.7:19).
También el apóstol Pablo habla a menudo acerca de cómo los impios van a sufrir la devastación y destrucción, la muerte absoluta y extinción de la vida. Asi, los impios según él sufrirán >>pena de eterna perdición<< de la presencia del Señor (2 Ts.1:9). También habla de aquellos que retroceden para perdición (Hebr.10:39). Dios es para ellos fuego consumidor (Hebr.12:29), que ha de devorar a los adversarios (Hebr.10:27).
Pero aquel, a quien Dios de esta manera consume, destruye y ahoga, ya no puede seguir existiendo. De otro modo las palabras no tendrían ninguna importancia. Según la Biblia la muerte misma como poder destructor será finalmente erradicada (Ap.20:14). Esto significa que hay incluso una muerte de la Muerte.
La segunda muerte significa, por lo tanto, una profunda y definitiva destrucción, y no una constante agonía y el dolor. ¿Cuánto tiempo durará el dolor y sufrimiento de cada individio? Sigue siendo Dios que lo decide. Sabemos sólo que cada uno recibe según sea su obra (Ap.22:12).


El Infierno
La palabra que se utiliza del infierno en el Nuevo Testamento es gehena.
Esta palabra aparece en ella 12 veces, por ejemplo, cada vez que Jesús se refiere a lo que en español se traduce el infierno.
La palabra se refiere a un valle situado en el lado sur de Jerusalén, cuyo nombre en hebreo es Ge Hinnom, es decir, el valle de Hinnom. El lugar fue utilizado como un lugar de incineración de los delincuentes, de los animales muertos y de los residuos de la ciudad. Era conocido como un lugar "donde su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará" (Is.66:24).
El valle de Hinnom, es decir, gehena, fue un símbolo muy ilustrativo de cómo se ejecuta el juicio final. Esa es la razón por la que Jesús la usó en repetidas ocasiones con el fin de intensificar la fuerza y la vivacidad de su enseñanza.
Si la gente asocia a esta palabra una imagen de algun lugar de eterno tormento, no es por la culpa de la Bíblia. La mayoría puede estar equivocada
El argumento de que la muerte es vida en otra forma, es en sí mismo imposible y contradictorio. Estos conceptos se excluyen mutuamente. Es imposible imaginar la vida y la muerte literal como un fenómeno simultáneo en la experiencia del individuo, pues la muerte significa dejar de vivir. La muerte es un enemigo de la vida. La muerte significa que las funciones de la vida y las experiencias tanto sensoriales como emocionales terminan. Esto significa el final de la existencia.
Por el impacto del platonismo el mismo alma empezó a significar lo mismo que la vida inmortal e imperecedera hasta en medio del pecado y el sufrimiento - sin la posibilidad de que termine. Esto condujó a una curiosa conclusión de que el alma que muere perpetuamente, a pesar nunca podría morir. La muerte se convirtió en una agonía y sufrimiento sin fin, mientras que la vida empezó a significar lo mismo que la santidad y la bienaventuranza en la continua existencia.
De hecho, esto se trata de un mal entendimiento y mala explicación de algunos conceptos y textos bíblicos. En lugar de aceptar la muerte como la paga del pecado, como enseña claramente la Biblia, y la vida eterna sólo para las personas justas y arrepentidas como la dádiva de Dios (Ro.6:23), hacen de la vida eterna el destino de ambos, de los justos y de los impíos. Para otros en la gloria, para algunos en el tormento interminable.
Entonces no es de extrañar que muchos se han asustado de Dios, que organiza tan terrible destino para aquellos que han fallado en su vida religiosa y moralmente en su vida cronológica. Y algunos todavía sostienen que el prestigio de Dios exige tal horror. Eso haría de Dios más sádico que todas las bestias humanas de la historia de la humanidad en total.
Este tipo de doctrina no sólo esta contra la clara enseñanza de la Biblia, sino, sobre todo, contra las cualidades más altas de la naturaleza de Dios, Su amor y Su santidad. Es relativamente fácil de entender que la paga y el resultado del pecado es la muerte y la devastación de la presencia del Señor, el cese de toda la existencia, incluso en el lago de fuego. Es fácil comprender que cada uno recibe según sus elecciones y sus hechos - y después todo termina.
Pero es imposible creer y comprender que el Dios de amor puede ser culpable de la interminable tortura de la gente ni en el nombre de alguna justicia o cuestión del prestigio. Dios, que estaba dispuesto a dar a Su propio Hijo a la muerte, de modo que el pecador podría salvarse, no puede rebajarse a la tortura de personas, aun cuando este por alguna razón no recibió el amor y obra redentora de Dios en su vida. Aquellos que no reciben esta oferta de salvación, sí sufren las consecuencias de su elección en el final erradicación de su existencia, como los textos antes mencionados y toda la Biblia tan claramente hablan. La idea de que el castigo de los impíos sea demasiado ligera si su tormento no fuera interminable, puede deberse a la incorrecta idea de que la destrucción y la terminación de la existencia seguirián ya a la primera muerte. Pero este no es el caso. Después de la primera muerte viene resurrección para todos, tanto para los justos como para los pecadores. Sólo la segunda muerte, que los impíos sufrirán, representa la pena final, que alcanza su punto de culminación en la pérdida del derecho de vivir y existir y en la erradicación de la personalidad del individuo para siempre.
Por lo tanto, la segunda muerte no puede ser vida eterna en el tormento, y tampoco Cristo no fue castigado con ese tipo del sufrimiento y la muerte, sino con aquel, de que la Biblia tan claramente habla y que recibió su cumplimiento en el Golgota. La muerte y la vida se excluyen mutuamente y son opuestos como el día y la noche, la verdad y la falsedad. La muerte es el final de la vida, en lugar de que continue en el infierno o en el paraíso. La idea de que la muerte es la vida, tiene ecos del engaño de la serpiente en el principio de los tiempos.
Se podria decir mucho más sobre el tema, pero en el marco de este artículo ahora es imposible.
EL RESUMEN DE FINAL
  • Después de la muerte la persona va al Hades donde esta en un estado inconsciente.
  • Los muertos justos resucitarán en la segunda venida de Jesús y desde alli viven eternamente, primero en el Reino de Mil Años y después en el Cielo Nuevo y la Tierra Nueva (paraíso)
  • Los muertos impíos resucitarán 1000 años después de la segunda venida de Jesús en la resurrección de condena.
  • Los muertos impíos son condenados a muerte en el lago de fuego, donde el fuego que nunca se apagará los consumirá, hasta que termina su existencia (después que han sufrido el castigo justo de Dios)
¡NOTA! Ninguna decisión del destino final del hombre se hace antes del juicio final.

El criterio de la condena es esto:
El que creyere (en Jesucristo) y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. (Mc.16:16)
La fe salvadora significa que tienes que confesar que:
Necesito un Salvador.
Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios. (Romanos 3:23)
pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios. (Isaias 59:2a)
Cristo murió por mi.
Asimismo, Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. (1 Pedro 3:18)
Necesito arrepentirme de mi pecado.
El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se apartade ellos alcanzará misericordia. (Proverbios 28:13)
Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados. (Hechos 3:19a)
Debo recibir a Jesús por fe.
Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. (Juan 1:12)
Puedes orar por ejemplo de esta manera:
"Señor Jesucristo, yo te necesito. Reconozco que tú moriste por mis pecados. Te pido que entres a mi vida como Señor y Salvador, y hagas de mi la persona que tú quieres que yo sea."
(La diferencia no la hace el repetir estas palabras pues no hay ningún valor especial en ellas, lo importante realmente, es la actitud de su corazón, cuando por medio de la oración le expresó su confianza en Cristo y su promesa.) (lee más)
Puedo estar seguro de mi salvación.
El que tiene al Hijo tiene la vida. (1 Juan 5:12a)
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida. (Juan 5:24)
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Juan 6: 68-69

Juan 6: 68-69