Paraguay apuesta a una actualizada arquitectura financiera mundial


  • Fernando Lugo, en compañía del jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
    Fernando Lugo, en compañía del jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero
    Durante su intervención en el magno foro de Madrid, el Presidente paraguayo, Fernando Lugo, abogó por la necesidad imperiosa de instalar un nuevo orden económico mundial que ayude a las naciones a superar los efectos de la crisis financiera internacional, que golpean aún a nuestras economías en desarrollo.
Para Lugo, este nuevo orden pasa por nuevas relaciones comerciales y económicas de cooperación entre los Estados desarrollados y los países en vías de desarrollo.
A su criterio, esto exige la plena y efectiva participación, sobre una base de igualdad, de todos los países en la solución de los problemas económicos mundiales en beneficio común, en un horizonte equitativo, rechazando las asimetrías.
En ese pensamiento, sostuvo que los subsidios a la producción agrícola constituyen uno de los obstáculos de fondo que falsean todo el sistema comercial internacional y se impone una profunda reforma y una democratización de estructuras, que deben estar al servicio del desarrollo de los pueblos y sujetos a los principios y normas de la Carta de las Naciones Unidas y los de los derechos humanos.
Aseguró que el respeto a la legalidad es una condición necesaria a las reformas que hoy son reclamadas por los países de América Latina, Asia y África, así como la transferencia de tecnología que se ajuste a las necesidades y condiciones de los países de desarrollo.
Para el presidente paraguayo, la cuestión socio-ambiental, es el eje transversal que debe atravesar y sostener un nuevo orden económico y exige el respeto de los derechos soberanos de los pueblos y Estados sobre sus recursos naturales y energéticos.
“No se puede mercantilizar y legitimar un mercado que conlleve el derecho a contaminar por medio de compra de acciones a países en vías de desarrollo o por cualquier otro instrumento”, dijo el mandatario.
Sostuvo en ese orden, que la llamada “exportación de deshechos” que se dirige hacia los países en vías de desarrollo debe ser objeto de una profunda revisión con todo su marco legal.
“Es una situación inadmisible y constituye una agresión a todo el medio ambiente planetario”, puntualizó Lugo.
Alabó el esfuerzo de la Unión Europea y otros órganos financieros internacionales a favor de Grecia que, además de contribuir a su recuperación y a mitigar el impacto en la eurozona, ayudarán a evitar la expansión de un nueva crisis, hacia las economías mas vulnerables.
Sin embargó apeló a que las medidas adoptadas por la Unión Europea no sean de carácter coyuntural, sino permanentes y sostenibles, a fin de no apeligrar la ansiada recuperación económica presagiada para el presente año.
Consideró oportunas, en ese contexto, las políticas de disciplina fiscal adoptadas por Grecia que también contribuirán a reestablecer la confianza del sistema europeo y mantener la estabilidad de los principales centros económicos mundiales.
“Los países pobres sufrimos cada vez más los efectos de la recesión y enfrentamos mas de 10 mil millones de dólares de déficit en el gasto básico para la salud y la educación; además, unas 64 millones de personas más, agudizarán la extrema pobreza en el año 2010″, advirtió el jefe de Estado paraguayo.
No ocultó que la demanda de nuestros productos de exportación descendió entre 5% y 10%, los flujos privados de inversión cayeron en un 100% y las remesas disminuyeron mas del 10%, “por lo cual, las consecuencias en el empleo y la producción están en niveles que distan de ser satisfactorios”.
Frente a esta realidad, aseveró: “Estamos convencidos de que con un compromiso firme y serio de los países mas desarrollados del planeta, cuyos modelos de desarrollo económico fueron los principales causantes de esta crisis, se puede de propiciar una economía más equilibrada e incluyente, con múltiples polos de desarrollo y un crecimiento a velocidades similares. Con un mecanismo de este tipo, se cubriría un vacío en la actual arquitectura financiera, que exige cambios para reducir los niveles del proteccionismo y las desigualdades”, según sus expresiones.
Reafirmó finalmente, el compromiso “de los gobiernos de participar en la recuperación de la economía; pese a los déficits ya profundos y a la creciente deuda pública de los muchos países, será necesario mantener y ampliar, el estímulo fiscal hasta que la recuperación se encuentre afirmada y se recupere la confianza de los operadores económicos”.
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Juan 6: 68-69

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