Ato y ato, y luego me desato... - 1ra Parte


En las iglesias se ha vuelto algo común encontrarnos con cierto tipo de “lenguaje” que no se oye en ningún otro lugar. Una de las expresiones comunes es la de “atar” y “desatar”. Por esa razón, nos gustaría analizar bíblicamente a qué se refirió Jesús cuando habló estas palabras a sus discípulos. Esto se ha convertido en una doctrina que se predica y practica en varias iglesias. Según lo que se enseña, ¿qué se puede atar y desatar? En primer lugar, se dice que se puede atar demonios. También se pueden atar y desatar bendiciones, tales como sanidad, prosperidad financiera y deseos varios. Básicamente se puede conseguir todo lo que se anhela y se puede eliminar todo lo que estorba solamente con un ritual de “atar y desatar”, muy similar a la brujería o a una sesión de santería.

Por esa razón, nos gustaría hacer un análisis basado en reglas de interpretación bíblica de los principales textos de la Escritura que se utilizan para sustentar esta doctrina de “atar y desatar”. Queremos conocer qué es lo que realmente significaban estas dos palabras para la audiencia original de Jesús, y que, obviamente, no puede tener un significado diferente para nosotros.

A continuación podemos ver algunos ejemplos de las cosas que, según las personas que enseñan esta “doctrina”, se pueden atar y desatar:
Atar la confusión y desatar o soltar paz y fe.
Atar la enfermedad y soltar salud.
Atar la pobreza y desatar prosperidad.
Atar accidentes y desatar seguridad.
Atar él desanimo y desatar la confianza.

Y atar todo aquello que ellos piensan que tiene procedencia demoníaca, incluyendo rasgos de carácter, pecados, malos hábitos. Atan todo tipo de actitud aludiendo que es un espíritu o un demonio. Muchas veces hasta les bautizan con nombres ridículos y todo esto sin ningún sustento bíblico.

Ahora, si analizamos la interpretación que se hace de estas palabras con lo que dice la Biblia, claramente encontramos una contradicción. Esto resulta hasta lógico, ya que no se puede dejar de lado el hecho de que la Biblia no se contradice a sí misma. Si interpretamos algo de manera errónea, estaríamos negando la eficacia de la Palabra. No existe pasaje alguno que diga que se ata o desata cosas tales como bendiciones, enfermedades, bienestar, ni mucho menos, que el Señor nos mande a hacerlo.

Uno de los textos bíblicos que crean polémica y que se usan como una de las principales bases para esta falsa doctrina, es Mateo 18:18 que dice lo siguiente:

En verdad os digo: todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

Ahora, para sacar a la luz si son correctas las enseñanzas que algunas iglesias obtienen de este versículo, y que explicamos anteriormente, observaremos cada pasaje para ver si el contexto del mismo apoya estas interpretaciones. Para esto, utilizaremos todas aquellas reglas de interpretación bíblica que estas personas descartan a la hora de aplicar el texto bíblico. Ciertamente existen otras formas de interpretar cualquier obra literaria, pero se ha comprobado que el método histórico-gramático-literario es el que mejor nos puede acercar a la intención original que cada autor bíblico tenía al escribir, y por tanto, a la intención de Dios. Por ignorar estas reglas, han surgido en el seno de nuestras iglesias evangélicas todo tipo de sectas espantosas que se hace pasar por iglesias, engañando a las ovejas, llevándolas a la muerte y provocando que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea blasfemado.

A simple vista, se podrían extraer una y mil interpretaciones de Mateo 18:18, y de hecho hemos visto que cada denominación cristiana ha hecho de este versículo según les ha placido. Pero si miramos a estas palabras como parte de un todo, las interpretaciones que se han hecho NO TIENEN SENTIDO ALGUNO. Es importante que seamos serios y responsables al momento de leer, interpretar y aplicar la Palabra de Dios. No podemos utilizar un versículo sacado de contexto, ya que éste nos permite ver la intención original que tenía el Espíritu Santo al inspirar al autor bíblico a escribir para su audiencia. El versículo no está solo en el universo, sino que es parte de un pasaje, el cual es parte de un capítulo, que es parte de un libro y éste es parte de una compilación de libros llamada Biblia, que no puede contradecirse a sí misma. ¿Qué, entonces, dice el pasaje que incluye este versículo?

Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que TODA PALABRA SEA CONFIRMADA POR BOCA DE DOS O TRES TESTIGOS. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos. En verdad os digo: todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Además os digo, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo*: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Mateo 18:15-22

Ubiquémonos en la escena. En el versículo 1 del capítulo 18 de Mateo, vemos que Jesús se encuentra hablando solamente con sus discípulos, no se dirige a una gran multitud. La división natural según el tema, inicia en el versículo 15, el cual se refiere al asunto de los conflictos interpersonales y de aquellas personas que son de tropiezo para otros. Por esa razón, desde el versículo 15 hasta el 17, Jesús describe los pasos que se debe seguir en caso de que exista un conflicto entre dos personas. Resalta el hecho que en el versículo 17 dice que la Iglesia debe tomar decisiones disciplinarias sobre los miembros que no se acogen a la exhortación hecha con la Palabra de Dios. Es inmediatamente después de hablar de esto que Jesús declara las palabras del versículo 18.

En los tiempos de Jesús, las palabras “atar” y “desatar” eran términos que indicaban la autoridad judicial legislativa (disciplinaria) de los rabinos, y la audiencia original de Mateo lo sabía, por lo tanto, se debe entender atar como prohibir y desatar como permitir. En ningún momento esto quiere decir que nosotros tenemos un poder superior que nos permitiría alterar la voluntad o soberanía de Dios, no se trata de que “lo que yo digo (ato o desato) aquí también se debe hacer en los cielos”.

En griego, la construcción gramatical que fue traducida “será atado”, realmente significa “habrá sido atado o desatado”, lo que quiere decir que el inicio de la voluntad de Dios antecede a las decisiones humanas. Entonces, las decisiones de los discípulos están de acuerdo con lo que Dios ya ha predeterminado. Cuando el pasaje habla de “dos o tres”, no da principios generales para la oración. Sería ilógico pensar que si muchas personas se ponen de acuerdo en algo, esto va a obligar a Dios para que les conceda lo que están pidiendo. Veamos lo que sí dice la Biblia acerca de la oración:

Y esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, El nos oye.
1 Juan 5:14

Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Romanos 8:26

En Mateo 18:20 dice: “allí estoy yo en medio de ellos”. En el Antiguo Testamento, esta expresión se refería al respaldo de Dios, así como a la impartición de fortaleza, dirección, protección y consuelo, como lo podemos apreciar en pasajes como Génesis 28:15; Deuteronomio 31:6; Josué 1:5; Jueces 6:16; Salmo 46:5; Isaías 12:6, Jeremías 14:9; Oseas 11:9; Sofonías 3:5, 15 y 17; Zacarías 2:10, entre otros. El comentarista Hendriksen afirma que podemos concluir sin temor a equivocarnos que en este pasaje el significado es el mismo.

Por lo tanto, los versículos 19 y 20, se refieren estrictamente al respaldo que Dios da a aquellos ancianos o pastores que piden sabiduría y dirección para la toma de decisiones concernientes a la disciplina y manejo de la congregación.

El versículo 21 de Mateo 18 es determinante por la pregunta que Pedro le hace a Jesús acerca del perdón. Los discípulos ya sabían a qué se refería el Señor al decir “atar” y “desatar”. En este contexto, Pedro no pregunta sobre demonios, bendiciones, maldiciones o enfermedades, sino que indaga más sobre el tema que están tratando, es decir, los conflictos interpersonales. Si en los versículos anteriores, Jesús hubiese querido enfatizar el tema de la confesión positiva o guerra espiritual, entonces Pedro estuviera completamente desubicado o perdido al tocar el tema del perdón. ¿No entendió acaso Pedro lo que Jesús le quiso decir?

¿Habla este pasaje del diablo? ¿Habla acerca de demonios? ¿Nos manda a atar al diablo, espíritus, potestades? ¿Nos manda a atar maldición y desatar bendición? ¿Habla el contexto en el capítulo entero acerca de espíritus y demás inventos? La respuesta es un rotundo NO, aunque a muchos no les guste.

Es bien conocido que el miedo es una herramienta que se usa comúnmente para controlar masas. Los falsos maestros utilizan esta falsa doctrina para infundir miedo, y de esa forma, controlar a los creyentes que generalmente son débiles en su fe y poco conocedores de la Palabra. ¡Qué absurdo sería que los cristianos estemos inmersos en el temor, en lugar de descansar en la seguridad que nos da Cristo, pues Él tiene control de todo! El Salmo 121 dice que Dios es nuestro guardador, Él está luchando por nosotros.

Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene del SEÑOR, que hizo los cielos y la tierra.
No permitirá que tu pie resbale; no se adormecerá el que te guarda.
He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.
El SEÑOR es tu guardador; el SEÑOR es tu sombra a tu mano derecha.
El sol no te herirá de día, ni la luna de noche.
El SEÑOR te protegerá de todo mal; El guardará tu alma.
El SEÑOR guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.
Salmo 121

La Palabra dice, además, que sus Hijos estamos en el hueco de su mano, no estamos abandonados a merced del diablo. El demonio no se puede oponer jamás a la voluntad de Dios. Debemos tener la seguridad que tenía Job cuando dijo:

Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas, y que ningún propósito tuyo puede ser estorbado.
Job 42:2

En la segunda parte de este estudio, analizaremos otros pasajes que se ocupan para sustentar de forma errónea las enseñanzas populares sobre “atar” y “desatar”. Asimismo, aplicaremos el método histórico-gramático-literario, para exprimir el texto y definir correctamente a qué se refiere cada uno de los versículos que se han mal utilizado para sustraer estas falsas doctrinas.




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Juan 6: 68-69

Juan 6: 68-69