Cristianos expulsados de Marruecos hablan ante el Congreso de EEUU


WASHINGTON
Los trabajadores de un orfanato cristiano deportados de Marruecos compartieron sus historias durante una audiencia del Congreso de Estados Unidos, donde describieron la experiencia de ser forzados a abandonar a los niños que estaban criando.

Las autoridades marroquíes, que deportaron a los responsables de un orfanato en Ain Lough en marzo pasado, sostienen que los cristianos hacían proselitismo. Sin embargo ellos aseguran que no es así. Lynn y Eddie Padilla, padres adoptivos de varios niños, cuestionaron en la audiencia el porqué estaban siendo tratados como criminales por amar a los niños a quienes cuidaban desde hacía 10 años. Ellos y otros cooperantes habían hecho el compromiso de cumplir la función de padres adoptivos durante 20 años.

Los padres adoptivos cristianos narraron a los legisladores la historia de su vida en Marruecos, su deportación, y su devoción a los 33 huérfanos que cuidaban. Los trabajadores dijeron que siempre eran vigilados de cerca por la policía, pero que tenían buenas relaciones con las autoridades marroquíes, colegas y vecinos.

ESTRATEGIA POLICIAL
Herman Boonstra, Director del orfanato Village of Hope, dijo que en el momento de recibir la orden de expulsión, a algunos de los niños se les pidió sentarse en el regazo de los policías y se les preguntó cuál era su religión. “Varios de mis niños respondieron, ‘somos cristianos’. ¿Cuál es la religión de un niño y qué derecho tenemos de preguntarle cuál es su religión?”, comentó Boonstra.

Lynn y Eddie dijeron que la policía los acusó de hacer proselitismo con los menores y les dieron unas pocas horas para empacar y despedirse de los pequeños. Para ellos, estos niños son como sus hijos y les angustia no saber qué es de sus vidas ahora, ni qué el futuro les depara.

RABAT EXPULSA A DOS CRISTIANAS CASADAS CON MARROQUÍES
El Ministerio del Interior de Marruecos dio la semana pasada una vuelta de tuerca más a su política de hostigamiento a los cristianos, especialmente a los evangélicos. Expulsó a dos mujeres de esa confesión, una suiza y una libanesa, casadas con marroquíes convertidos años atrás al protestantismo, según fuentes de esa comunidad religiosa. A ambas la policía les comunicó verbalmente que constituían una amenaza para la seguridad pública y en 48 horas abandonaron el país donde residían.

La semana concluyó con ocho nuevas salidas forzosas de Marruecos, entre ellas la de la barcelonesa Sara Domene. En total unos 130 cristianos de una docena de nacionalidades, sobre todo evangélicos, pero también algún católico, han sido expulsados desde hace cuatro meses. Muchos vivían en el país desde hace décadas y ejercían la docencia o trabajaban en una ONG.

En la última serie de expulsiones no figura ya ningún estadounidense gracias a una gestión del embajador de EE UU, Samuel Kaplan, ante el ministerio marroquí. Hasta junio, 58 estadounidenses se vieron obligados a salir del país acusados de "actividades de proselitismo". 
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Juan 6: 68-69

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