La Enemistad y los Celos Ministeriales

enemistades y celos
“Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”.
Hechos 2: 43-47
Cuando leemos la historia de la Iglesia primitiva, es decir la historia de los primero cristianos en donde Pedro y Juan toman un papel muy importante, nos damos cuenta que el Espíritu Santos se derramaba sobre sus vidas y sobre aquellos que creían de una forma especial. La Biblia habla que tenían TODAS las cosas en común y que cada cual velaba por el bien del otro.
Casi dos mil años después, la Iglesia de hoy no es muy parecida a la primera, hoy en día predomina mucho las enemistades en la congregación y los celos Ministeriales. Estos defectos lejos de permitir a la Iglesia crecer pueden llevarla al fracaso espiritual y porque no decirlo, al fracaso en el objetivo de ganar a otros para Cristo.
Es por esa razón que quiero hablar sobre este tema de gran importancia para TODOS aquellos que anhelamos hacer la voluntad de Dios dejando a un lado las diferencias que en momento determinado el enemigo quiera poner en nuestras vidas.

LA ENEMISTAD.

Según el diccionario de la Real Academia Española;
Enemistad es: Aversión (Rechazo o repugnancia) u odio entre dos o más personas.
Es triste ver como personas en nuestras congregaciones que dicen llamarse “hermanos” no se hablan y peor aún algunos ni siquiera se pueden ver. ¿Por qué?, pues por las enemistades que muchas veces surgen, consecuencia de la falta de visión de lo que Dios quiere para nosotros.
De hecho la Biblia habla en Gálatas 5:20 sobre que las enemistades son obras manifiestas de la carne, en otras palabras, cuando surgen enemistades es porque la carne esta fluyendo mas en nuestra vida que el espíritu.
La única enemistad que aprueba Dios es la que va hacia el Mundo, ya que la Biblia dice en Santiago 4: 4 “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”.
Pero ¿Por qué hay enemistades entre el pueblo de Dios?,
1. Porque hubo un comentario que daño nuestros sentimientos: Posiblemente alguien dijo algo, ya sea directa o indirectamente a nuestra persona y eso causo un conflicto interior en nuestra mente a tal punto de que decidimos pensar que esa persona ya no existe y que no merece mi amistad. Estoy de acuerdo a que el sabio ve el mal y se aparta, pero muchas veces hay comentarios que se dijeron sin la menor intención de dañar y muchas veces nosotros andamos tan sensibles que una simple palabrita, un gesto o acción nos hizo un daño tremendo en nuestro corazón. Cuando esto ocurre es por una sola cosa: “Estamos descuidando nuestra relación personal con Dios”, porque si no fuera así, no importaría el comentario o la acción, nosotros lo viéramos con los ojos de Cristo y aquello no nos causaría el mínimo daño.
2. Porque alguien nos dijo que otro dijo algo: Es triste echar a perder amistades lindas solo porque te contaron que fulano dijo que zutano le contó de que no se qué. Muchas enemistades surgen de supuestas cosas que alguien dijo. Lo peor de todo es que ni siquiera nos percatamos que haya sido así como nos contaron, sino que solo nos dejamos manipular y nos enojamos con quien supuestamente dijo algo de nosotros. El enemigo es astuto y tratara por todos los medio de dividirnos, porque el solo divide y resta, mas Dios suma y multiplica. Hermano no te dejes manipular por el enemigo, la mejor forma de solucionar los problemas es hablando de ellos con quien lo tienes, lo peor que puedes hacer es cambiarte de Iglesia o ignorar para siempre a quien supuestamente dijo algo de ti. Lo mejor sería hablarlo, platicarlo y si se cayó en el error, entonces perdonarse, todos somos humanos y cometemos infinidad de errores, pero es triste ver como muchos en lugar de solucionara sus diferencias con su hermano optan por irse lejos para no volverle a ver la cara.

LOS CELOS MINISTERIALES.

¿Alguna vez has oído a alguien que critica duramente a otro que está siendo usado por Dios?, si señores los hay y las Iglesias no son las acepciones. Lo normal fuera que cada uno de nosotros estuviéramos alegres gozosos porque cierto hermanito está siendo usado por Dios, pero lastimosamente no siempre es así. Los celos ministeriales son un pecado que no te permitirá avanzar mucho, puesto que el simple hecho de estar pendiente de fulano no te permitirá estar pendiente de lo que tú haces.
Pero, ¿Por qué hay celos ministeriales entre el pueblo de Dios?
1. Porque tu objetivo no es exaltar el nombre de Dios: Definitivamente tienes que entender de que si tú tienes celos ministeriales hacia alguien es porque estas buscando gloria para ti y no para Dios. Si tu objetivo es darte a conocer humanamente las características buenas que tienes y no tanto el hecho de que Dios bendiga vidas a través de ti, entonces es obvio que hayan celos de parte tuya. Pero si realmente quiere agradar a Dios debes entender que TODO lo que haces es para glorificar a Dios y no para exaltar al hombre. Si tu estas cayendo en este error es momento que te des cuenta que Dios ha depositado en tu vida ciertos talentos, pero para que glorifiques su nombre no para competir con otro humano.
2. Porque sabes que posiblemente el otro es mejor que tu: Posiblemente tú te quieras comparar con alguien y a lo mejor al compararte te das cuenta que es mejor que tu y es ahí en donde comienza tu celo, al ver que él o ella puede hacer las cosas mejor que tu. Si es tu caso tienes que entender que no es del que quiere ni del que corre, sino del que Dios tiene misericordia. Si Dios ha querido dotar a alguien con hermosos talentos, recuerda que todo es para su Honra y para su Gloria, sería una bendición que en cada congregación hubieran personas llenas del Espíritu Santo que sean tremendamente utilizados por Dios, esa no es razón para tener celos, al contrario es una razón más para glorificar el Nombre de Dios por lo que él ha hecho en las vidas de los miembros de la congregación.
3. Por pura competencia: Muchos creen que la obra de Dios es competencia y al ver que no reciben los mismo resultados que otros, tienen a sentir celos ministeriales sobre la otra persona. La voluntad de Dios es que todos unánimes trabajemos bajo una misma causa y esta es Predicar el Evangelio a todas las naciones. Si tú olvidas ese propósito permitirás que los celos hagan presa de ti.
Tanto las enemistades como los celos Ministeriales no son obra del Espíritu Santo, sino más bien de la carne, no permitas que estas lleguen a tu vida porque sin darte cuenta comenzaras a menguar en el ámbito espiritual y comenzaras a alejarte de la voluntad de Dios.
Recuerda que Dios nos manda que nos amemos unos a otros como a nosotros mismo.

Porque el que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

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