"VENID A MI"


Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Mat. 11:28.

Muchos que oyen esta invitación, mientras anhelan reposo, prosiguen transitando por los ásperos senderos, manteniendo sus cargas estrechamente apegadas al corazón. Jesús los ama, y anhela llevar sus cargas, y a ellos mismos también en sus fuertes brazos. El quiere suprimir los temores y las incertidumbres que los privan de la paz y el reposo, pero primero ellos deben acudir a él y contarle las secretas aflicciones de su corazón...

Algunas veces derramamos nuestras dificultades en los oídos humanos, y les contamos nuestras aflicciones a aquellos que no pueden ayudamos, y nos olvidamos de confiárselo todo a Jesús, quien puede cambiar nuestra pena en gozo...

El se propone ser nuestro amigo y caminar junto a nosotros en todos los ásperos caminos de la vida. El nos dice: Yo soy el Señor tu Dios, camina conmigo, y yo llenaré de luz tu senda. Jesús, la Majestad del cielo, se propone elevar al compañerismo consigo a aquellos que acudan a él con sus cargas, sus debilidades y sus cuidados...

La invitación que nos hace es un llamamientos una vida pura, santa y feliz -una vida de paz y reposo, de libertad y amor-, y a una rica herencia en lo futuro, la vida inmortal... Es nuestro privilegio tener cada día un recorrido sereno, íntimo y feliz con Jesús.

El descanso se encuentra cuando se abandona toda justicia propia, todo razonamiento hecho desde un punto de vista egoísta. El reposo perfecto en su amor, está en una entrega completa y en la aceptación de sus caminos... Haced lo que él os ha pedido, y estad seguros de que Dios hará todo lo que ha prometido... ¿Habéis acudido a él, renunciando a vuestros pretextos, a vuestra incredulidad y a vuestra justicia propia? Id tal como sois, débiles, desvalidos y listos para morir.

¿Cuál es el "descanso" prometido? Es la conciencia de que Dios es fiel, de que nunca chasquea a quien acude a él. Su perdón es pleno y gratuito, y su aceptación significa descanso para el alma, reposo en su amor.
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Juan 6: 68-69

Juan 6: 68-69