Israel y Siria: tambores de guerra



Mientras Israel intenta hoy llegar a un acuerdo con Palestina, se filtró a la prensa la información de un posible bombardeo israelí sobre bases de Hezbolá en Siria. Esta acción podría desencadenar la tan anunciada guerra regional. Además, Israel y Siria ven incrementado su enfrentamiento por la disputa de las Alturas del Golán, que son vitales para el aprovisionamiento de agua dulce en la región.
Imagen de Israel y Siria: tambores de guerra
En 2007, un avión israelí bombardeó una supuesta central nuclear secreta construída por Siria - AP
Altos cargos del ejército israelí afirman que las negociaciones que van a comenzar hoy en Estados Unidos, entre el primer ministro Benjamín Netanyahu y el líder palestino Mahmud Abbas, van a generar más tensión en las fronteras, especialmente con Siria y Líbano.

Esos mismos oficiales israelíes perciben el acercamiento que se está produciendo entre el ejército multisectorial libanés y la guerrilla chiíta Hezbolá, que tiene estrechos lazos con Siria e Irán.

El incidente que ocurriera el mes pasado entre soldados israelíes y libaneses en la frontera, no originó una guerra por la cautela que tuvieron los efectivos de Israel al evitar continuar con los disparos contra los de Líbano. A diferencia de 2006, cuando Israel reaccionó a una provocación de Hezbolá y bombardeó la capital libanesa Beirut, en la que murieron 1300 personas, Tel Aviv prefirió evitar el choque.

La victoria militar israelí fue inversamente proporcional al costo político que obtuvo, dado que Hezbolá amplió su influencia en el Líbano, llegando a conformar gran parte del Parlamento y del ejército.


¿BOMBAS SOBRE SIRIA?
Varios periódicos árabes advirtieron días atrás que Israel preparaba un bombardeo contra posiciones de Hezbolá, inclusive en territorio sirio. Pero cuando el diario israelí Haaretz lo confirmó, la noticia se convirtió en el preludio de una nueva guerra regional.

De acuerdo con Haaretz, Israel realizó numerosas operaciones de prueba con aviones no tripulados que podrían ser lanzados contra objetivos dentro del territorio sirio.

Pero no es la primera vez que Israel bombardea Siria. En 2007, los sistemas defensivos sirios fallaron cuando un avión israelí bombardeó una supuesta central nuclear secreta construida por Siria. Los investigadores internacionales encontraron rastros de uranio entre las ruinas, pero nunca se llegó a determinar si pertenecían al probable reactor nuclear o si este elemento se hallaba en las bombas lanzadas por el avión.

Lo más probable es que la primera opción sea la correcta, ya que Siria no presentó ninguna queja formal ante la comunidad internacional por la violación de su soberanía.

Luego, Damasco comenzó a integrarse a organismos internacionales. Se plegó a la Unión por el Mediterráneo, promovida por el presidente francés Nicolás Sarkozy, y accedió a conversar directamente con Israel sobre cuestiones fronterizas, bajo la mediación de Turquía, en 2008.

Sin embargo, hoy la situación es diferente. El ataque de Israel a Gaza a comienzos de 2009 puso fin a las buenas relaciones entre Tel Aviv y Damasco. Además, luego de que Rusia anunciara que intensificaría su presencia naval en la costa de Siria, medida que Moscú reiteró en agosto de este año, Damasco se sintió aún más protegida.

Asimismo, el deterioro de las relaciones entre Turquía e Israel por el ataque al buque turco que enviaba ayuda a Gaza, propició un acercamiento económico y estratégico mayor entre Ankara y Damasco.

Por último, en estos tres años Siria tuvo tiempo de perfeccionar los sistemas antiaéreos con el aporte de la tecnología y armas rusas. De acuerdo con Haaretz, Siria no se quedaría paralizada ante un nuevo ataque israelí, como sucediera en 2007.


CONFLICTO POR EL AGUA
El territorio de las Alturas del Golán es la única disputa territorial que mantienen Israel y Siria. Los otros conflictos bilaterales son de índole geopolítica.

En 1967, Tel Aviv no confiaba en sus vecinos árabes, por eso Israel ocupó este territorio, desde el que se tiene acceso estratégico a una gran parte del estado hebreo por estar ubicado en una meseta.

Sin embargo, en los últimos años esta región cobró una inesperada importancia. El acceso al agua potable se fue tornando cada vez más imprescindible.

El lago Tiberíades o Mar de Galilea, además de ser el sitio por el que Jesús caminó sobre las aguas, constituye una importante reserva de agua dulce, de la que Israel depende para consumo doméstico y riego. El Mar de Galilea es uno de los afluentes del río Jordán.

El crecimiento demográfico en la región y la evaporación de lagos y ríos por los efectos del calentamiento global, produce que los conflictos por el acceso a este recurso vital se acrecienten.

La población que habita a orillas de la cuenca del río Jordán va a alcanzar más de 21 millones en menos de 10 años, mientras que hace dos décadas la población era de 9,6 millones, de acuerdo con datos de la ONU.

El primer intento de realizar proyectos conjuntos fracasó en 1955, porque Siria temía que al firmar un acuerdo sobre la cuenca del Jordán estuviera reconociendo la existencia del Estado de Israel. En tanto, Tel Aviv comenzó a construir el Gran Acueducto Nacional sin consultar a Siria ni a Jordania, para evitar de esta manera conceder gran parte del caudal de agua dulce.

En 1960, Siria y Jordania desviaron las aguas del río Baniyas, un afluente del Mar de Galilea, acto provocativo que inutilizaba el Gran Acueducto Nacional. Inmediatamente, la aviación israelí bombardeó las obras hídricas sirias, engendrando una de las causas de la Guerra de los Seis Días de 1967.

Por eso, Israel no va a desocupar el Golán, ya que el agua ha llegado a ser uno de los más importantes recursos estratégicos en la zona.


¿TAMBORES DE GUERRA?
La llegada a Israel de un ministro de Exteriores agresivo como Avigdor Lieberman, se suma a los cambios que sufrió esta región, como el deterioro de las relaciones de Tel Aviv con Turquía y las provocaciones resurgidas con Líbano, Siria e Irán, lo que convierten a Medio Oriente en uno de los mayores polvorines mundiales a punto de estallar.

La tan anunciada guerra contra Irán podría comenzar con un conflicto entre Israel y Hezbolá o entre Israel y Siria. Sin embargo, cada vez que existe la posibilidad de un acercamiento entre Israel y Palestina, los sectores israelíes y musulmanes que aprovechan la controversia y la tragedia dejada por las guerras para su propio beneficio, torpedean los acuerdos para hacerlos fracasar.

Seguramente, el conflicto con Siria sea sólo verbal y parte residual del contexto de la negociación con los palestinos. De lo contrario, ésta podría ser la mecha que encendiera un temido enfrentamiento de proporciones inimaginables.
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Juan 6: 68-69

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