«Destruyendo fortalezas»




“…derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo…”, 2ª Cor. 10:5
El enemigo busca vencernos, engañarnos, perturbarnos, alejarnos de la verdad porque ésta nos hará libres. Principalmente, él ataca nuestra mente. Ahí empieza su batalla. Por eso… ¡debemos tener la mente de Cristo!
David dijo: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti…”, Sal. 19:14; la meditación del corazón tiene que ver con los pensamientos. Es en los pensamientos que se libra la batalla. Los pensamientos son las fortalezas del enemigo. Debemos destruir dichas fortalezas y derribar los pensamientos que producen imaginaciones malignas en la mente.
Para hacerlo, debemos usar armas espirituales. Una de ellas es la Palabra. Por ejemplo: ante pensamientos de miedo, leer Sal. 27:1; para pensamientos de debilidad, leer 2ª Sam. 22:33 – 40. Nuestra vida interior debe ser dominada por la Palabra de Dios. Veamos algunos ejemplos más en Su Palabra:
1- Hechos 8:4 – 25; Felipe predica a Cristo en Samaria. Simón el mago le ofrece dinero para que le dieran el poder de imponer manos y que sucedieran las cosas que Felipe hacía. Pedro le reprende… “por el pensamiento de su corazón”. Simón fue motivado por un pensamiento que vino del enemigo; él lo aceptó y actuó en base a él.
2- Lucas 24:36 – 38; Jesús se les aparece a los discípulos. Ellos estaban asustados y atemorizados. Jesús los amonestó (v. 38); dejaron entrar pensamientos de terror a sus corazones. Debemos llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
Un pensamiento puede hacerse una fortaleza en nosotros. Algunos ejemplos de pensamientos que el enemigo deja caer en nuestras mentes son: “tú no sirves para nada”, “tú no eres salvo”, “vas a tener un accidente”, “nadie te quiere”, “tienes cáncer o un tumor”, “nunca vas a salir adelante”, “estarías mejor muerto”. Cuando tú los aceptas como propios comienzas a decir con tu boca lo que el enemigo ha puesto en tu mente. Así te vuelves temeroso y vives atormentado.
Debemos reemplazar cada pensamiento del enemigo con un pensamiento de Dios. El procedimiento que utilizó Jesús cuando venció al enemigo fue rechazar el pensamiento y reemplazarlo con lo que dice la Palabra. Aprendamos entonces a pensar como Dios piensa, Is. 54, Sal. 1, Prov. 23:7 
 
 
http://www.reflexionescristianas.com.es/2011/06/destruyendo-fortalezas.html
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Juan 6: 68-69

Juan 6: 68-69