Para alguien en especial

 

Hay una preocupación en ti, llegas a tu casa, quieres descansar, tratas de sentarte y por alguna extraña razón ninguna silla o sofá es lo suficientemente cómodo.
Dentro de tu ser sientes algo impropio, una desesperación quizá, un sentimiento raro que lo único que hace es angustiarte, es como un vacio de saber que esa noticia no la esperabas y ahora que la sabes tratas de asimilarla, pero por más que intentas no puedes dejar de sentirte mal, sentimiento encontrados, ganas de tirar la toalla, de rendirte, de decir un: “Hasta aquí, ya no puedo más”.
Piensas y sigues pensando, hay una batalla muy fuerte en tu mente, pensamientos que te hacen preguntarte: “¿Por qué a mí?”, una batalla tremenda entre tus convicciones y las dudas que entran en este momento por causa de las circunstancias que estás viviendo.
Quieres buscar un lugar a solas, necesitas privacidad, quieres reflexionar, pero por más que lo intentas no hay una explicación, todo se ve borroso, no hay nada claro, después de muchas preguntas, aparecen muchas más, ¿Cuándo va a terminar esto?, quizá te preguntas, la duda está haciéndote su presa, la incredulidad se está asomando y no puedas más que pensar que ahora si no hay salida.
Buscaste tu computadora, necesitabas leer algo, Dios te trajo acá, no es una casualidad, ni un momento de “suerte”, no, es Dios quien conoce tu corazón y sabe la necesidad que en este momento traías.
El quiere que leas una vez más estas palabras que un día inspiro a escribir:
“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”.
Josué 1:5 Reina-Valera 1960
Si, se que las leíste una vez más, pero ahora vuelve a leer y trata de digerir las palabras subrayadas:

Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”.

Josué 1:5 Reina-Valera 1960
Ahora un ambiente diferente se desata en el lugar donde estas, tu oficina, tu casa, no importa el lugar donde estás leyendo, un ambiente especial se desata y comienza a refrescar tu ser.
Una paz sobrenatural se respira, Dios quiere recordarte hoy, que nadie te podrá hacer frente, que El estará contigo, que jamás te dejara y nunca te desamparara.
No llores, Dios te ama tanto que esta palabra era especialmente para ti, tu eres especial para El, tanto así que hoy quería visitarte, quería que supieras que pese al mal momento que estas pasando, jamás te dejara, no estás solo o sola en esto, lo tienes a El de tu lado y aunque las cosas en este momento no son cómo quisieras, tienes que estar seguro que El jamás te desamparara.
¿Qué lindo es Dios no?, yo mismo puedo sentir su presencia en este momento, puedo sentir como inunda mi vida de su paz, puedo sentir como El ha de ministrar de una forma especial tu vida.
Quizá esta palabra no sea para todos, pero para los que Dios quería que fuera estoy seguro que la aceptaran tal y como Dios lo había planeado. Dios tiene formas únicas de actuar y puedo sentir en este mismo momento como El tenia un propósito hoy para ti.
¿Qué lindo es saber que Dios te ama no?, Qué lindo es sentir que no te dejara, y aun más precioso es saber que estas palabras te las dirige especialmente a ti, si tu, tú que en este mismo instante puedes ser testigo de lo que Dios ha provocado en ese mismo lugar donde estas.
¿Por qué no terminamos hoy haciendo una oración especial?, acompáñame:

“Dios mío, gracias te damos en este día, por ser tan especial y único, gracias porque tus formas de actuar sobrepasan lo esperado, gracias por el cuidado y amor que nos demuestras día tras día, no queremos más nada que estar contigo, que lindo es saber que nunca nos dejaras, que jamás nos desampararas y que siempre estarás con nosotros, te damos mil gracias, alabamos tu Nombre, se que estas acá para renovarnos, para darnos una nuevas fuerzas y motivarnos a no darnos por vencidos, y aunque en este mismo instante no vemos las cosas que quisiéramos ver, estamos confiados y seguros que tu estas con nosotros y si tu estas con nosotros, ¿Quién contra nosotros?, gracias mi Dios, gracias Señor, a ti sea la Gloria, la Honra y la Alabanza, Amén”.


¡No estás solo, ni sola!

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Juan 6: 68-69

Juan 6: 68-69