Los musulmanes representan un difícil desafío para Europa


Lic. Samuel Leillen



Los medios de comunicación acostumbran a referirse al tema, pero no en forma sistemática ni con propósitos “académicos”, dudosamente con responsabilidad informativa. Las múltiples versiones reflejan generalmente acusación apasionada o angustia circunstancial por sucesos extremos. Expresan un Occidente desorientado.
Días atrás, se volvió a difundir por Internet una presentación virtual bajo el título “Un mundo cambiante” al que algunos lectores agregaron la observación “¡Qué susto!”. Entre muchos datos estadísticos sin señal de fuentes, se pudo leer: “Cuando una población declina, la cultura también. Dentro de pocos años, Europa tal como la conocemos, dejará de existir”.
En apenas 39 años, Francia será una república islámica...
En Rusia, hay más de 23 millones de musulmanes, un ruso de cada 5. El 40% del ejército ruso será musulmán dentro de pocos años.
En 1970, había 100.000 musulmanes en los Estados Unidos, ahora son más de 9 millones.
Cuando se habla de “Islam”, ¿a qué se refieren? No hay en el Islam una estructura única, la bulla radical fundamentalista no representa a la mayoría.
Según el Kadi de Jerusalén, Ayad Zajalka, segundo en el rango judicial de las cortes israelíes que dictaminan según la sharía - la ley religiosa musulmana - la diversificación de las corrientes de pensamiento fue muy amplia y extendida a medida que la penetración islámica fue imponiéndose en el mundo. Después de los sunitas (1,200 millones de fieles), shiítas (100 millones de fieles) y los “rebeldes” - que no aceptaron ni la shía ni la suna y que hoy han desaparecido - hubo infinidad de escisiones provocadas por razones personales, ideológicas, teológicas, étnicas, nacionales, que no logran integrarse en un organismo coordinador ni aceptar un liderazgo único.
Los países musulmanes
Son 193 los países integrantes de las Naciones Unidas. Son 57 aquellos países donde el Islam es religión mayoritaria (30%). Entre ellos existen países que tienen leyes de corte occidental inspiradas en el Islam y países cuya única ley es la sharia. Irán shiíta tiene un Ayatolá, líder espiritual con poderes ejecutivos en el Estado, figura que no existe entre los sunitas, para quienes la religión no ostenta el poder temporal en la sociedad civil.
Son 23 los países de mayoría islámica que denuncia la Iglesia por perseguir a los cristianos, de forma inhumana, por su religión. Un grave problema en estos países es el del fundamentalismo islámico que desafía el orden legalmente establecido.
“El mosaico es multifacético”, insiste el Juez (Kadi) Zajalka. “Esto contribuye a que Occidente no entienda a sus inmigrantes musulmanes, a que se acumulen los malentendidos, a que las interpretaciones alteradas y los estereotipos agraven la realidad. Y reconozcamos que todas las religiones tienen sectores extremistas que son marginales, pero su activismo combatiente resulta contraproducente”.
Al llegar al Occidente moderno, los musulmanes refuerzan sus sensibilidades religiosas. Estos inmigrantes desean vivir su propia religión sin la intervención del Estado anfitrión. Pero hay entendimiento que “en Europa hay que vivir como los europeos”, “en América debemos ser americanos”. Es decir hay un choque contradictorio entre el fortalecimiento de la religión y la ansiedad del inmigrante por ser semejante a los habitantes del lugar, participar de sus logros económicos, gozar de sus alcances tecnológicos, disfrutar de su creatividad artística y cultural.
“Getización” musulmana
Los inmigrantes musulmanes llegados a Europa en el último decenio se instalaron en la periferia de las grandes ciudades agravando las dificultades para incorporarse a la sociedad local. Saben que Europa no es un continente tolerante, y lo señalan con el ejemplo que más de mil años de presencia judía culminaron con el Holocausto.
El Prof. Amikam Nahmani, Director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Bar Ilán, destaca que si bien la Shoá es tema obligatorio en Europa como parte de su historia, los musulmanes manifiestan que estarían dispuestos a estudiarlo si es que paralelamente se enseña “el Holocausto Palestino provocado por los decenios de masacre sionista en los territorios ocupados…”.
Los europeos procuran aparentar tolerancia, pero les molesta la vestimenta, los rasgos físicos, las costumbres religiosas - en particular la circuncisión y la carne “kasher”, pero por los “pecados” del pasado deben soportar el presente.
Al principio, los inmigrantes eran hombres solos que agradecían a los europeos que les permitían trabajar, comer y enviar ayuda a sus familiares. Ahora traen a Europa a sus familias completas, sus hijos no se aclimatan, un 20-40% de los jóvenes europeos no tienen trabajo, y menos lo consiguen los hijos de los inmigrantes.
Oficialmente se habla de 25 millones de musulmanes en 27 países de la Unión Europea con 500 millones de habitantes, es decir 1 de cada 20 europeos es musulmán. Si Turquía se incorpora a la UE, se sumarán 80 millones de musulmanes.
Los europeos no entienden porqué hay que
habilitar mezquitas en los lugares de trabajo, cuando nunca hubo allí ni iglesias, ni capillas ni altares.
Los europeos no olvidan que fue un ciudadano turco el que atentó contra el papa Juan Pablo II en la Plaza San Pedro en el Vaticano el 13.5.1981.
El asesinato del liberal radical y ateo anticlerical, Theo Van Gogh, recordó que en la Europa de hoy no se mata por las ideas. Se trataba de un cineasta, productor, periodista, actor holandés -muy popular por las encendidas polémicas que provocaba, asesinado por un islamista holandés de origen marroquí en noviembre del 2004. En Europa de hoy no se mata por tener ideas distintas.
Europa no tiene crecimiento vegetativo propio. Pese a que la población de la UE constituye la tercera potencia demográfica del mundo, por detrás de China y la India, sólo contribuyó en menos de un 2% al aumento de la población mundial.
Actualmente ninguno de los países miembros de la Unión Europea registra niveles suficientes de natalidad. La inmigración es responsable de aproximadamente tres cuartas partes del crecimiento total del número de habitantes de la UE. Los inmigrantes operan un tercio de la producción europea. Los europeos necesitan de los inmigrantes para que aporten a las cajas de jubilación y puedan pagar las pensiones de los jubilados europeos.
Pero los europeos aún no saben como tratar el tema y ni cómo canalizar sus implicaciones económicas, sociales, demográficas, políticas y culturales. La aclimatación de las religiones
Las religiones propician la “aclimatación” de sus prescripciones y rituales ofreciendo respuestas a las múltiples contradicciones existentes. El Dr. Orya Shavit, de la Cátedra de Árabe e Islam de la Universidad de Tel Aviv, ejemplifica algunos de estos esfuerzos:
Hipotecas - La ley religiosa musulmana, así como la judía, prohíbe pagar o cobrar intereses - (“riba” = incremento). El Corán lo señala expresamente en varias oportunidades, pero a pesar de ello se encuentran “versiones justificativas” que permiten, por ejemplo, el funcionamiento regular de los Bancos de propiedad musulmana (ver en la Biblia: Éxodo 22:24-26; Levítico 25:35-38 ; Deuteronomio, 23:19-20).
La orientación que actúa bajo el concepto de “wasatyya”, los moderados, resulta más dispuesta a aliviar la vida moderna, permite a los musulmanes en Europa tomar hipotecas si es que no pueden comprar sus casas, dado que “el Corán desea que sus fieles vivan cómodamente. Además, el propósito es islamizar a Europa, y si no pueden residir allí no podrán tomar parte en los esfuerzos requeridos para la conversión del continente”. Los salafistas, extremistas, permiten asumir hipotecas si es asunto de “vida o muerte”: si no tienes casa y no puedes protegerte de la nieve, puedes tomar una hipoteca…“.
Los salafistas prohíben el deporte
El deporte preocupa a los dirigentes comunitarios, pues lo ven como amenaza a la religión. Los moderados permiten participar en actividades deportivas, si esto proporciona diversión. Los salafistas prohíben el deporte, salvo los casos que deben mejorar sus condiciones físicas para poder participar del “jihad”, la guerra santa.
Además, el deporte es obligatorio en las escuelas europeas, participando varones y niñas en conjunto. Los gimnasios, las salas de entrenamiento, los vestuarios, etc. deben conservarse como “áreas estériles” en los que no entra una sola mujer si es que hay muchachos en las proximidades.
La participación de la educación deportiva es uno de los temas más difíciles para estas comunidades de inmigrantes, y no todo encuentra solución creativa como el “burkini”, acrónimo de burka y bikini, vestido de baño especialmente diseñado para mujeres musulmanas que sólo deja al descubierto parte de la cara, las manos y los pies. Salió al mercado en Australia, donde fue todo un éxito; en un mes se vendieron 9.000 unidades a un precio de unos 100 euros.
¿Cómo enfrentará Europa la costumbre de la circuncisión femenina? ¿Cómo afectará a Europa la costumbre del “asesinato por la salvaguarda del honor de la familia?
Muchos sostienen que las vías de solución están en los países de origen, en ayudarlos allí a superar sus dificultades económicas y laborales y evitar así que lleguen a Europa. Muchos insisten que los jóvenes preferirán ser aceptados como “franceses”, “ingleses”, “holandeses” pues desconocen a los países de origen y las costumbres de sus padres les resultan inadecuadas.
¿Superará la identificación con los nuevos países las aspiraciones extremistas del Islam fundamentalista? ¿Será que por incentivar esa identificación en algunas escuelas europeas se dejó de hablar de Darwin, se borró de la enseñanza a la Shoá, se le cambió el nombre a Navidad y es ahora el “Festival de Invierno”? ¿Cuidará Europa el legado del Papa Juan Pablo II que pidió “cuidar a Europa cristiana”?
¿Cuál es el precio por lograr “la unidad en la diversidad”, como reza el lema oficial de la UE? Fotos: Facebook.
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Juan 6: 68-69

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