Lectura del día: Num. 30:1 - 31:54
Verso Central Números 31:3
Y habló Moisés al pueblo, diciendo: Armad a algunos hombres de entre vosotros para la guerra, a fin de que suban contra Madián para ejecutar la venganza del SEÑOR en Madián.
Es importante dejar el pecado, pero también debemos cerrar toda “puerta” al mismo. Cuando Dios nos ha dado la libertad de alguna “atadura” a cierto pecado que había en nuestra vida, lo que debemos hacer para no volver a caer en ese pecado, es cortar toda asociación con las personas o cosas que nos lleven a caer en ese pecado. Dios había ordenado la exterminación de los madianitas, por medio de Moisés, Y habló Moisés al pueblo, diciendo: Armad a algunos hombres de entre vosotros para la guerra, a fin de que suban contra Madián para ejecutar la venganza del SEÑOR en Madián. (Num. 31:3) Estos pueblos habían sido los culpables de llevar a los hijos de Israel a cometer el pecado de la idolatría, uniéndose a las mujeres madianitas que los llevaron a pecar. Cuando los derrotaron, los judíos tomaron el botín y despojaron a los madianitas de todas sus posesiones, entre las personas y cosas que ellos tomaron estaban las mismas mujeres que los había llevado a pecar (Num. 25:1-3) Estas habían sido la causa de que la ira de Dios se encendiera en contra del pueblo y a causa de su pecado grandes estragos ocurrieron en el pueblo de Dios. (Num. 25:9) Era imposible que tuvieran viviendo con ellos a estas mujeres sin que tarde o temprano volvieran a caer en el mismo pecado de inmoralidad, y de idolatría a los dioses de los madianitas. Cuando una persona viene al Señor, y se arrepiente de sus pecados, Dios comienza una obra hermosa en su vida; Dios le da una vida nueva, y lo liberta de hábitos, pecados, y ataduras. Más de ahí en adelante, el discípulo debe de esforzarse, en la gracia o el poder de Dios para que cada día pueda mantener lo que Dios ha hecho en su vida. Esto requiere disciplina de un tiempo diario de comunión con Dios por medio de la palabra y la oración, además de cortar hasta donde sea posible de todas las cosas que lo puedan llevar de nuevo a caer en su antigua manera de vivir. Dios desea que cada uno de nosotros reflejemos su santidad, y que de una manera progresiva reflejemos el carácter de Jesús en nuestras vidas. La estrategia del enemigo será la de proveer oportunidades de pecado, para que nosotros volvamos a caer en los mimos pecados, o la vida antigua que antes vivíamos. Satanás sabe que él no tiene ninguna autoridad sobre nuestras vidas mientras vivamos en santidad, y nos mantengamos alejados de los pecados que antes usaba para tener control de nuestras vidas. Si le abrimos la puerta al pecadoOración:
- Pedir al Espíritu que te muestre si le estas dando lugar al pecado en tu vida
- Pedir al Señor te ayude a ser radical con el pecado.
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