
Lectura del día: Génesis 16:1 a 18:33
Verso Central Génesis 17:18-19
Y dijo Abraham a Dios: ¡Ojalá que Ismael viva delante de ti! Pero Dios dijo: No, sino que Sara, tu mujer, te dará un hijo, y le pondrás el nombre de Isaac; y estableceré mi pacto con él, pacto perpetuo para su descendencia después de él.
El éxito en la vida no depende principalmente de nuestras habilidades, ni de los recursos que tengamos, ni de la educación, o inteligencia que pudiéramos tener, el éxito mayormente dependerá de seguir los principios de Dios, o de hacer las cosas de acuerdo a sus promesas. Dios prometió a Abraham y Sara darles un hijo, pero estos entraron en una gran desesperación al ver que la promesa no se cumplía, y su desesperación los llevo a hacer las cosas a su manera. Ahí fue donde ellos comenzaron a errar porque el fruto de su decisión trajo problemas a su matrimonio, y más tarde produjo discordia entre los dos hijos de Abraham. El hijo que ellos decidieron tener y el hijo de la promesa. Dios le había prometido un hijo a Abraham cuando tenía 75 años, y ahora ya tenían 85 años y El y su esposa no tenían este hijo de la promesa. Cuando las promesas de Dios parecen no cumplirse, es cuando comenzamos a pensar que quizás no escuchamos bien, o que quizás nosotros estamos dependiendo para todo en El, y en el peor de los casos, podemos pensar hasta que nos equivocamos, y no hemos escuchado de Dios. En el caso de Abraham y Sara, quizás pensaron que 10 años eran mucho tiempo. Y al ver que el hijo no venia, decidieron seguir una costumbre de sus días, en la cual la esposa que no le podía dar hijos a su esposo le podía dar a una de sus criadas en su lugar para que al tener hijos la criada, la dueña los recibía y de esa manera los hijos de la criada pasaban a ser posesión de la dueña. Esta era una solución humana para una promesa de Dios, y como siempre, esto no funciona. Si queremos ver cumplidas las promesas de Dios en nuestras vidas debemos de seguir su palabra y no dejarnos llevar por costumbres, ideas, o estrategias humanas, antes que nada debemos de mantenernos firmes siguiendo los principios de su palabra. ¡Los principios de su palabra si funcionan! Si en nuestra vida hay una promesa de Dios, nunca permitamos que nada nos desvié el corazón de esa promesa. Sé que esto es más fácil decirlo que hacerlo, pero precisamente, mientras esperamos el cumplimiento de la promesa, nuestra fe es fortalecida, y afirmada
Oración:
• Pide paciencia para esperar en Dios y no dejarte llevar por las circunstancias.
• Discernimiento para entender la obra que Dios está haciendo en tu vida en estos momentos.
• Toma un tiempo para renovar en tu corazón las promesas que Dios te ha hecho.
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